Es inevitable, o no tanto, empezar a relatar la autobiografía de uno por la fecha de nacimiento. 23 de junio de 1977. Aunque si me pusiera un poco exquisito, debería remontarme a 9 meses antes, pero eso me llevaría a realizar un par de preguntas incómodas a mis padres que no quisiera hacerlas.
En el lapso de 31 años que llevo vividos, viví en dos provincias distintas (Buenos Aires y Neuquén, Argentina) y en tres ciudades distintas, Bella Vista, Neuquén Capital, y ahora La Plata.
Estudié unos cuantos años la carrera de Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata, siempre digo que hice las materias que me interesaban y paulatinamente perdí el interés. Por lo que por el momento está en un período de animación suspendida.
Utilicé los teóricos de la carrera para empezar a escribir. Allí fue donde surgieron mis primeros cuentos. Con mucho cariño puedo decir que están buenos. Y nada más que eso.
De alguna manera u otra siempre estuve ligado al mundo de Internet. Desde la facultad, pasando por un trabajo en un portal de Internet, trabajando en un cybercafé, puedo decir que es un universo inabarcable.
Mi proceso creativo está ligado plenamente a la generación espontánea. No logro encontrar una idea si la estoy buscando, las ideas me encuentran a mí. Aunque he descubierto que caminar por la calle es una de las mejores tareas que puedo hacer cuando no sé que escribir.
Entre mis lecturas de siempre están Stephen King, Isaac Asimov, Bradbury, Ballard, estoy con Tom Sharpe, me espera Douglas Adams, pasé por Matheson, y cuando necesito una buena trompada en la mandíbula, me doy una vuelta por Chuck Palahniuk.
Mi madre siempre me decía que dejara de llenarme la cabeza con las porquerías de Stephen King, que así iba a quedar. Y debo decir que tenía razón.
Desde un aspecto comercial y laboral, estoy muy ligado a los libros. Trabajo en una librería, y no puedo evitar ir abarrotando mi biblioteca de unos cuantos libros por mes. Y siempre, pero siempre, estoy intentando leer algo. No hay mejor taller literario que ese.
Se escribe para exorcizar las obsesiones.
Se escribe para que las ideas no mueran.
Se escribe para ser en letras, aquello que no podemos ser, mientras caminamos por la calle.
Mi primer intento de Blog Novela se llama “Informe de las horas que vendrán” y puede empezar a leer entrando en el siguiente link:
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Julio 22nd, 2008 at 21:56
Simplemente decir, que Matias posee una de las formas de narrar más intrigantes que he visto.
Espero con impaciencia las nuevas actualizaciones.