Como todo proceso que se precie, sería imposible aprender a hablar, si antes no hemos escuchado una sola palabra. Del mismo modo, nos resultaría imposible escribir, si antes no hemos leído cientos de páginas que nos muestren el camino. Esta es mi pequeña biografía, y con ella deseo mostraros mi pasión por las letras. Encantado de conoceros.
Hace 31 años vine a este mundo, cargado de llantos y necesidades, que se fueron agravando a medida que los años transcurrieron sin descanso. Comencé mi educación, al igual que cualquier niño, y descubrí con entusiasmo que existían millones de historias impresas en algo que los mayores llamaban libros. Fue ese descubrimiento, sin duda, el impulsor de mi pasión, y ya a los seis años conseguía leer sin problemas pequeñas historias que mis padres compraban por mera satisfacción de hacerme feliz.
Terminé mi educación básica, no sin antes mencionar que destaqué en la asignatura de Lengua Española, al igual que sucedió después durante el transcurso de mi educación Bachiller. Aunque para ser sincero, estoy seguro que de haber nacido en el Reino Unido hubiese destacado en la asignatura equivalente, del mismo modo que de nacer en Francia, Turquía o Canadá, hubiese ocurrido algo semejante, pues las letras expresan lo mismo, se escriban cómo y dónde se escriban.
Como todo honrado humano, ya después de cumplir el obligado servicio militar (en el que leí, sin exagerar, al menos diez novelas), comencé a trabajar. Mi profesión marcó un destino laboral distinto al que me hubiera gustado pertenecer, pero aún así mi ambición me llevó (y llevará mientras mi mente lo permita), a adaptarme y formarme lo mejor que pude, convirtiéndome en un excelente y preparado mecánico industrial, hasta día de hoy.
Cabe decir, que es esa ambición la que guía mis pasos, presurosos por aprender todo lo que a mi mente se le antoja interesante. Me gradué en Diseño Gráfico estudiando por las tardes, tras finalizar mi jornada laboral. Aprendí a programar varios lenguajes informáticos, sin duda buscando una manera de comunicarme con las máquinas que han ido sucediéndose en un escritorio de mi hogar, desde hace ya muchísimos años. Y no ceso en mi empeño por aprender, por estrujar mis incansables neuronas, mientras la vida y la salud de mi persona vayan de la mano.
Es por ello que aquí os presento otro de esos empeños por aprender. Por aprender a escribir, por mi pasión por las letras. Os presento Squizophrenia, un proyecto que ha nacido hace muy poco tiempo y que, sin embargo, crece día a día junto a mi persona. Os presento mi primera incursión en el mundo de la novela, y os prometo que aprenderé de vosotros y de la historia que aquí empieza.
Sin más, y muy atentamente:
Abel Ruiz.
