Once: [Supervivencialismo]
[Rod Stewart suena de fondo]
[Silencio]
[Silencio]
Comienza a sonar otra melodía. No logro identificarla.
La voz en la radio. La voz que es Pedro.
“Logramos salir. La calle estaba despejada. No había nadie alrededor. Caminamos unas pocas cuadras. Recordábamos que había una casa de música, y logramos llegar hasta el lugar sin ser vistos. Cargamos con unos veinte discos variados, por lo que si alguien sigue escuchando, ya no serán torturados siempre con lo mismo. Hemos encontrado algo de comida también. Les daría la dirección en donde estamos, pero tengo miedo de que nos encuentren y nos lleven. Daría el número telefónico pero las líneas siguen muertas y así estarán por un largo tiempo. Las noches son calurosas y se escuchan cosas raras por allí. No salgan por las noches, es un consejo de amigo. ¿A dónde irían si pudieran escapar?”
Muy lejos.
“Algún día la comida se acabará. Lo pudrible se pudrirá y el hambre hará que vengan por nosotros, por ustedes.”
Muy lejos.
“Otra vez me estoy poniendo pesimista. Los dejo con algo de nueva música. Música que posiblemente diga mucho más o mucho menos de lo que pretendo.”
[A Great Day for Freedom - Un Gran Día para la Libertad - Pink Floyd]
Salir. Caminar bajo la luz del sol que no se detiene ante las pocas nubes. La mochila pesa más de lo debido tras no haberme olvidado de cargar nada. Ni mis miedos, ni mis pensamientos. Aún debo tener unas seis horas de luz para tener éxito. No salir por las noches fue el consejo de amigo. Sí, la radio va conmigo. Muchos años han pasado desde que las familias se juntaban frente a uno de estos aparatos a escuchar sus radionovelas favoritas. Ahora yo me encuentro solo, persiguiendo mi historia. Pienso que fue una buena idea cargar en el carrito de viaje el generador de electricidad. Será lo primero que dejaré si alguien, o algunos me retan a una carrera imprevista, pero mientras tanto, la luz irá conmigo a todas partes.
Un oído libre, el otro ocupado por el susurro de la música en la radio. El entorno se vuelve sobre sí mismo y forma capas de realidades múltiples. El estar conciente del caminar complica el andar. Cada esquina es un panorama completamente distinto. Primero debería encontrar una disquería y luego el edificio. En mi memoria hay unas tres, a la vista ninguna. ¿Y si tengo la mala suerte de encontrarme con alguien indeseable? Ese miedo ya lo tenía de antes. Lamento confesármelo. La mayoría de las personas ya venían siendo indeseables antes de que se volvieran… definitivamente detestables y peligrosas. El grado de atención y vigilancia me traiciona. Paso por alto ciertos resquicios en los que las sombras juegan a ser chinescas. Sobre mi mismo me sobresalto al escuchar lo inesperado. No la música en mi oído derecho, no el silencio en mi oído izquierdo, si una voz que me dice:
“Así no vas a llegar a ningún lado”.


