Informe de las horas que vendrán

Novela Blog

Veintitrés: [Apremio]

Pareciera que nuestra marcha no tuviera algún destino fijo. Pero me cuesta creerlo. No hacemos más que avanzar en un camino levemente indicado por los avatares de los días. Nuestros ojos son testigos de la decadencia de la humanidad, pero no sabemos hasta que punto todo no será más que un carnaval de nuestras mentes desamparadas. Se van alternando al volante mientras los demás vigilamos. Estamos pendientes del celular por si vuelven a llamar, casi sin esperanzas. A esta altura, las redes deberían estar cortadas. Todo tiende a continuar incomunicándonos. Llegará un momento en que sólo tendremos la posibilidad de hablarnos cara a cara para decirnos las cosas. Las distancias ya no serán las mismas. “¿Cuántos serán los muertos?” pregunta Lourdes. Se la pasa tirando preguntas al aire, y cuando alguien las responde ella dice que no es necesario, que lo suyo es una metralleta de cuestiones retóricas. Gabriel la acusa de usar palabras raras de vez en cuando. Es interesante ver como de alguna manera vamos congeniando. Éramos perfectos desconocidos, y este huracán nos terminó juntando, y en el fuero más íntimo sabemos que aun no ha dejado de soplar. Un, dos, tres, cuatro y paramos de contar. Andamos como si fuéramos sin techo. Pensamos escapar de la ciudad, pero no sabemos donde ir. No sabemos que habrá más allá de nuestros ojos. Hemos recuperado las sensaciones de nuestros antepasados. Quizás terminemos creyendo que la tierra es plana. Que está sostenida por una tortuga gigante y unos elefantes. Que en algún kilómetro se termina. Somos recolectores, no producimos. Excavadores de supermercados. Hacemos lo imposible por conseguir combustible para poder llegar lejos. Nos enojamos con el poco éxito que conseguimos. Estamos encerrados en una ciudad que conocemos desde siempre, pero que con el correr de los días se nos hace más y más extraña, pero nuestra vida nómada invariablemente cada vez mucho más normal.

Gabriel y sus posibles guiones.
“Esta historia sucede en un pueblo minero. Alto porcentaje de individuos masculinos en la población. Los individuos femeninos no son ningún premio para nadie. Cualquier concurso de belleza quedaría definitivamente desierto. Muchos preferirían recurrir al incesto antes de tocar algún espécimen de ganado ajeno. Debido a esto y la presencia de las buenas costumbres, suele ser un deporte local el masturbarse en la bañadera. Años y años de depositar semen en las alcantarillas, crean un monstruo asesino que por las noches sale a matar mujeres vírgenes. Obviamente, los análisis genéticos dan como culpables a todos los hombres del pueblo, inclusive a aquellos que figuran muertos desde hace mucho tiempo.”
- Muy delicado – dice Lourdes – una historia que seria taquillera sin duda. El publico ansioso por ver al monstruo, la transformación, el como está conformado. No entiendo porque tengo ganas de vomitar…
- Al estilo de las películas clásicas de monstruos – Pedro era un buen entendedor de las buenas artes del cine - pero con un toque bastante de principios de siglo decadente.

Se espera escuchar muchas palabras, pero nada que junte en una misma frase un insulto seguido de una referencia a la falta de combustible. Nuestra ambulancia, ahora pintada de negro, para disimular un poco antes los posibles ojos, se encontraba detenida en medio de una avenida sin nombre.
- ¿A quien le toca esta vez salir a buscar nafta? – Pedro no termina la frase que todas las miradas me apuntan a mi. Con la vista intento adivinar donde está la mayor cantidad de autos, posibles abastecedores de combustible, y empiezo a caminar. El gusto amargo de la nafta no llega a desaparecer nunca. Salvo cuando una comida lo supera. Quizás sea la única vez que queda escondido bajo otro sabor. Éxito en el primer intento. No suele pasar seguido, pero esta vez parece haber mejor suerte. Es cuando diviso a lo lejos el primer grupo de personas. Avanzan a paso lento. Codo contra codo. Se alcanzan a ver en sus manos las armas. “…están limpiando la ciudad… están matando todo lo que encuentran a su camino… ” La piel de gallina. Evidentemente aun no me han visto. El bidón se llena, y salgo corriendo. En el apuro dejo atrás la manguera colgando del tanque de nafta, pero ya no puedo volver atrás. No sin ser visto. Evidentemente algo notan en mi cara al llegar.
- ¿Qué sucede? Tenés esa cara de “Rápido, salgamos de aquí.” – Pedro no saca la vista de donde me ha visto venir caminando.

Es evidente que con la poca nafta que contamos, otra vez no llegaremos tan lejos. Pero será lo suficiente como para escondernos. Me preguntan cuantos. Creo que unos 20. Es posible que no sean los únicos. Sobrevivir todo este tiempo para terminar en una balacera no es nada auspicioso.
Pensar que creíamos que lo de las Torres Gemelas era el comienzo de una era de terror. No fue otra cosa que el triunfo del marketing global. Falsas religiones, falsos reclamos, justificaciones ideológicas, imposiciones de ideales, supuestas razas supremas. Desde las grandes matanzas hasta los accidentes fatales en las esquinas. Todas justificaciones para actos similares de locura y genocidio. Es posible que pasen años hasta que alguien pueda mirar atrás y decir: esto es lo que sucedió. Ahora es todo un presente continuo. Somos seres humanos que han retrocedido a la mínima expresión de las relaciones sociales. Desconfiaremos por siempre de aquel que no sea el otro inmediato. ¿Cómo creer en salvadores cuando no somos otra cosa que una bomba de tiempo a punto de explotar en sangre? Hoy no se necesita una justificación para la barbarie ya que nadie funciona como espectador de los acontecimientos. La espiral nos está devorando. Es posible que nos estemos transformando en una humanidad sin historia.

Deja una respuesta »»

Image Hosted by ImageShack.us BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog  Bitacoras.com Blogalaxia Directory of Literature Blogs
Tu Directorio Union Literaria