Dos: [Recuerdos]
Debería sentir alguna razón para saber que lo que nos rodea posee esa categoría de verdad. Mientras más se acerca el momento de producir, las ideas no hacen más que mezclarse y no se permiten fluir. Todo el día planeando como iba a desarrollar todas y cada una de las palabras para llegar a este momento en el que los dedos son presos de… lamentablemente la nada.
Nadie es quien dice ser, y todos pretenden ser quienes no son. Constante movimiento perpetuo escapando al vacío. Esperando el siguiente evento que nos una a todos frente a la pantalla.
¿A dónde va el humor cuando uno se transforma en relato?
Podría resumirlo de muchas maneras netamente fáciles. Pero aquí terminaría la historia. Los caminos pavimentados con la facilidad nunca fueron lo mío. Los problemas incontenibles de una mente inquieta. Siempre tiendo a imaginar lo peor y no hay impulso que me lleve hacia lo reconfortante. Evidentemente eso está ligado a cierto espíritu controlador que ejercía cuando tenía con quien hacerlo. Querer demasiado es temer la muerte. Pero me era imposible no imaginar a mis seres queridos en ese estado. Hoy todas esas personas se fueron con el gran temblor que sufrió la humanidad.
¿En serio es necesario que vaya al grano? Siempre que sonaba un teléfono a cualquier hora, lo primero que pensaba era que darían la noticia de que alguien había muerto. Mis peces a la mañana siempre amanecerían flotando en la superficie de la pecera, mientras el buzo amarillo con su escafandra ni siquiera se hubiera tomado la molestia de advertirme. Viajar en Taxi no era otra cosa más que una ruleta rusa. Era de esperar que en cada esquina otro auto apareciera a toda velocidad y terminara enredándome en una masa incómoda de hierros. A lo sumo, mi destino sería un pequeño titular y unas diez líneas en algún diario de poca tirada. Así y todo, con esa tendencia al pensamiento trágico y a la elaboración morbosa de las suposiciones, no pude vaticinar hacia donde iban a desencadenar los hechos cuando comenzaron a suceder.
No es para nada mi intención adoptar una pose hippie retroactiva, pero bien que nos hubiera salvado un poco de paz y amor…
Hasta el momento en que todo se desmadró, tenía una novia. Su nombre se fue con ella y sólo me quedó archivado un mensaje en el móvil. Dos recuerdos son lo que me quedan: una foto fuera de foco y el mensaje diciendo que estaba en camino. El giro dramático en esta historia se da en el momento en que ella nunca llega a destino. Nunca sabré qué sucedió en el trayecto. Fue justo el mismo día en que se produjeron los primeros ataques. Ahora, cada vez que la electricidad regresa, recargo el móvil con la esperanza de que suene, de que sea un conocido, y con la certeza de que, grabada en la memoria, está su voz diciendo que está en camino y que quizás algún día llegará.


