Cuatro: [Máscaras]
Desearía haber tenido el tiempo suficiente como para haberme transformado en un académico capaz de explicar todas las cosas. Gracias a mi abundancia de impericia, debí limitarme al juicio de quien está a medio camino de la ignorancia y la sabiduría. He leído, me he interesado en las más diversas cuestiones del mundo, he intentado formar un acopio de conocimiento tan interesante como para no pasar por estúpido. Y eso definitivamente era una máscara.
Vivíamos de ellas y con ellas. Eran la cultura, las maneras de ser, el trato con los demás, el respeto, la civilidad. Durante años la humanidad no hizo más que usarlas, mantenerlas, recrearlas día a día, dejando en la época de las cavernas al salvaje, al asesino, al primitivo. Pequeños destellos del pasado afloraban, derrumbaban con precisión poco quirúrgica todo lo construido, y desarmaban por instantes el entramado de la humanidad. Pero todo eso pasaba desapercibido. Ya estábamos acostumbrados. No eran más que titulares de la sección de policiales. Todos hablaban de un incremento de la inseguridad, de las personas que estaban cada día más locas, de un ser humano sin límites. De todas esas afirmaciones, algunas más ciertas que otras, hay una que habría que destacar por ser una gran verdad. El ser humano no tenía límites, y hoy… deben quedar pocos seres humanos.
¿Cómo empezó todo? Si hubiera sido uno de esos observadores omniscientes de las novelas lo sabría todo, pero no. Soy yo y mi punto de vista. Si pudiera hablar con alguien del pasado le diría: observa las noticias, sin pesimismo ya que no lograras más que nublar tu mente. Opta por la postura del observador analítico y verás que no hacemos más que meter la mano en una licuadora y darle al botón de encendido sin preocuparnos por saber si está enchufada o no, porque ya no importa perder la mano, ni siquiera los dedos, solo importa tener el coraje estúpido para hacerlo.
Hemos hecho viajar al mundo al pasado, sin haber inventado ninguna máquina.
¿Qué respuestas puede pretender uno cuando ni siquiera conoce las preguntas?
Con un poco de memoria puedo recordar los primeros rastros de aquello que estaba por venir. Matar sin razón, el desequilibrio mental encubierto, el desprecio por el otro, la solidaridad de marketing, las batallas religiosas, el terrorismo por deporte… La fantasía apocalíptica de siempre incluía invasiones extraterrestres, holocaustos nucleares, el calentamiento global, enfermedades espantosas, buenos, malos, héroes, villanos. Nada de eso nos pasó. Los ovnis siguen siendo pura fantasía; las armas nucleares duermen en sus nichos tecnológicos; las religiones perduran en alguna mente como el último resquicio de la búsqueda de salvación; sigue lloviendo de vez en cuando y los polos no se han derretido; este último invierno ni siquiera me he resfriado y ahí afuera no deben existir los bandos.
Después de todo lo que pasó, algo quedó demostrado: el ser humano lleva en sus genes el caos.


