El Sendero de la Venganza 5/5
20 de Abril, 2010- ¿Qué demonios me cuentas?.
– Si, en menos de quince minutos, el mundo que conoces se ha ido por el desagüe.
– Dímelo sin tapujos- le exigió Felicia, sentada en la cama de la enfermería. Tenía un ojo y la mitad de la boca cubierta de apósitos, ambas piernas enyesadas hasta la rodilla y su espalda le enviaba pequeños pero constantes latigazos de dolor.
– Bueno, nada que la cirugía no pueda arreglar y ya de paso te podías retocar otras cosas…
- No bromees con eso- le reprochó. – Dime lo que sepas de la situación en el planeta.
- ¿De verdad quieres oírlo? La doctora ha dicho que sería mejor para tu recuperación que no te sometiera a estrés.
- ¡Como si se me para el corazón otra vez! ¡Quiero saber la verdad!
– Pues eso no lo sabremos hasta que podamos llegar a la superficie y para eso necesitamos un trasbordador. Lo que te puedo decir ahora es que dos tercios de la población de la tierra han muerto o esa es la estimación con la que trabajamos. Los que quedan se enfrentan a un invierno nuclear mientras no se pose el polvo. La temperatura ha descendido ya que la luz del sol no puede atravesar esa densa barrera. Los que sobrevivan a eso, serán afortunados.
- ¿Y ahora donde vamos?.
– Os dejaremos en Selene. Allí esta todo preparado para comenzar con la reconstrucción.
- ¿Crees que nos volveremos a levantar después de esto?.
– Si, confío en la gran capacidad de adaptación del ser humano. ¿Qué quieres que te diga? Soy un optimista patológico- sonrió. En su corazón, en un lugar oscuro y frío, al que rara vez prestaba atención, moraba otro sentimiento – Y su infinita sed de venganza. Eso hará que se mantengan calientes durante esta noche eterna y soporten las mayores calamidades con tal de alcanzar su objetivo final.
De nuevo en el puente, el navegante preguntó- ¿Qué oyes?- Sacudió el hombro a Miko, que tenía los cascos puestos.
– Esto- y apretó el botón para que se pudiera oír aquella amenaza.
– ¡Os habéis metido con el planeta equivocado! ¡Terminaremos por daros caza y os exterminaremos como a perros! ¡Como a simples cucarachas!
– Está en todas las frecuencias, parece que lo está mandando uno de los cazas o quizás lo hagan desde la tierra, quien sabe.
“Quien resiste, vence” Persio, poeta romano.